Se denomina techo de cristal a las barreras invisibles que encuentran las mujeres a la hora de abrirse paso en su carrera profesional e ir progresando hacia puestos de mayor responsabilidad.

En España, 6 de cada 10 mujeres renuncia a su carrera profesional al ser madres. Ante esta realidad, me pregunto ¿por qué los hombres no se plantean el mismo dilema? La respuesta responde a un tema cultural: ellos no han sido educados para cuidar. Las empresas son cada vez más conscientes de las desigualdades de género en el ámbito laboral, por eso progresivamente se están implantando medidas de conciliación. Aún así, yo me sigo preguntando: ¿puede haber conciliación sin corresponsabilidad?

Según datos proporcionados por la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, son las mujeres las que tienen jornadas más largas de trabajo, ya que siguen encargándose de la conciliación en todos los sectores. Las mujeres dedican 63,6 horas de la semana al trabajo remunerado, no remunerado y desplazamiento, frente a las 56,7 horas que invierten los hombres, un total de 6,9 horas menos.

Si atendemos al tipo de jornada de trabajo, sea a tiempo parcial o jornada completa, en el caso de los hombres no cambia el número de horas que dedican al trabajo no remunerado: unas 14 a la semana de media. Sin embargo, en el caso de las mujeres sí aumenta el tiempo dedicado al trabajo no remunerado cuando su jornada es parcial, alcanzando las 30 horas semanales.

Por sectores, el comercio es uno de los más problemáticos en cuanto a medidas de conciliación se refiere por su tipo de jornadas. A ello hay que añadir que se trata de un sector históricamente feminizado donde la conciliación se vuelve imposible en la mayoría de los casos.

En sectores mayoritariamente masculinizados como, por ejemplo, la industria, existen mejores sueldos, a la par que menor presencia de mujeres y los sistemas de turnos rotativos dificultan la conciliación a toda la plantilla.

España continúa siendo uno de los países comunitarios en los que pasamos mayor número de horas en la oficina, al mismo tiempo, tenemos la productividad más baja. Si, además, uno quiere promocionarse existe un acuerdo no escrito que cuántas más horas dediques al trabajo, mejor. Porque querer promocionar significa que debes trabajar las 24 horas del día, horarios maratonianos, viajes improvisados, reuniones interminables, comidas de negocio hasta altas horas de la noche, etc. Si, encima, eres mujer, a todo ello se le añaden las responsabilidades domésticas que normalmente recaen sobre ellas.

En Teis, hace años que pusimos en marcha nuevas líneas estratégicas de conciliación y corresponsabilidad en las empresas. En 2006 comenzamos a trabajar en nuestra propia organización lo que eran medidas de conciliación, elaboramos nuestro propio plan de igualdad y más tarde nos convertimos en una consultora de referencia en la elaboración de planes de igualdad en Baleares para las organizaciones que lo solicitaban.

¿Por qué ese cambio de paradigma? Porque Teis está dirigida por mujeres. Entendimos  que teníamos el deber moral de mejorar las condiciones laborales del personal a nuestro cargo, sobre todo en relación con la conciliación y corresponsabilidad.

Ahora bien, ¿cómo pueden hacer las empresas para fomentar la corresponsabilidad y conciliación familiar y laboral entre la plantilla?

  • Mantener una actitud de escucha activa con el equipo  y alinear las necesidades de las personas con las de la empresa. Para ello, hay que conocer las necesidades reales e individuales de las personas que componen la plantilla y proponer medidas de mejora respecto a la conciliación: flexibilizar horarios, replantear las reuniones de equipos y sus horarios así como los viajes de trabajo,  posibilidad de teletrabajar (algo extendido desde el COVID19), etc.
  • Negociar con las personas empleadas y llegar a un acuerdo que permita una equidad según el nivel de responsabilidad; como, por ejemplo, establecerjornada intensiva, apostar por la semana laboral comprimida: es decir, trabajar más horas por jornada a cambio de un día o medio libre (normalmente el viernes),  permisos no retributivos, acomodación de la pausa de la comida en función de las necesidades del equipo. Intercambiar las horas extra por días libres, etc.
  • Otra medida de mejora sería el de financiar total o parcialmente ciertos servicios al objeto de reducir la carga extralaboral del personal. Beneficios sociales que quedan fuera del salario y que son demandados por las personas trabajadoras, al ser para ellos una forma interesante de retribución. Por ejemplo, guarderías, gimnasios, tarjetas sanitarias, etc.
  • A todo esto, hay que sumar que el equipo de dirección debe dar ejemplo. ¿Y eso qué significa? Que ellos mismos se impongan una política de luces apagadas y desconexión digital que debe hacerse extensible al resto de la plantilla. El mensaje debe ser claro: hay que cumplir con la jornada laboral y cualquier exceso debe ser la excepción, en ningún caso la norma. Hay que acabar con aquella vieja tentación de los/las managers de caer en el presencialismo como sinónimo de productividad. En cambio, sí fomentar el trabajo por objetivos.
  • Por último,  es necesario trabajar conjuntamente  con los hombres un liderazgo desde la equidad de género, estableciendo sinergias, intercambiado habilidades desde el pensamiento crítico con el objetivo de mejorar la dirección de equipos.

Las empresas al igual que los seres vivos, tienen sus ciclos de vida: son cambiantes, lo que implica un continuo seguimiento y revisión de las medidas de conciliación de forma periódica para poder evaluar si están funcionando o no.

Las políticas de conciliación junto a una formación continua en liderazgo desde la equidad de género serán y son el paso necesario para romper con el techo de cristal que aún hoy en día encontramos  las mujeres a la hora de promocionarnos en las empresas que aún hoy están dirigidas desde una perspectiva masculina.

En Teis, llevamos años trabajando para erradicar la desigualdad de género en las empresas. La conciliación y la corresponsabilidad son un paso más para conseguirlo. Si necesitas asesoramiento para implementar estas prácticas en tu empresa, podemos orientarte.

Miriam Tovías. Consultora senior